LA HISTORIA DE LA DANZA



ORÍGENES DE LA DANZA


La danza es una expresión tan primitiva como la conformación de las primeras sociedades tribales, donde la danza formaba parte de los rituales para la caza y la supervivencia. 
La danza es una actividad humana, es conocimiento, trabajo y aceptación del cuerpo; es una forma de expresión y comunicación de sentimientos, emociones y pensamientos a través de la experiencia del movimiento corporal en el espacio y tiempo con diversas energías.
 Por lo tanto, existe desde que el hombre es parte de nuestra historia y, al igual que él, se desarrolla y evoluciona a través del tiempo. 
Tenemos tres vertiente, a saber:


  •  La primera de ellas es la danza como ritual mágico o religioso, que surge debido a una necesidad del hombre primitivo por comunicarse con el entorno que le rodea, un entorno al que poco entiende. Según Uribe, (1991) el hombre en esta época acompaña todo acontecimiento importante de su vida con danzas, y las convierte en una experiencia mística.
  • Después está la danza como recreación colectiva, que surge a partir de la necesidad del ser humano de liberar sus emociones a través de diversos movimientos rítmicos del cuerpo. Esta vertiente es la base de las danzas sociales y de salón, como también uno de los elementos más valiosos del folclor o arte espontáneo de los pueblos. (Uribe, 1991; Cabrera, 2003)
  • Finalmente está la danza como espectáculo, también denominada danza escénica, artística o teatral. Se origina cuando las danzas cortesanas comienzan a ser estilizadas por un maestro de baile, con la finalidad de convertirlas en un medio de entretención. Nace así un profesional que ejecuta la danza, es decir, el Intérprete, y otros que la observan, se entretienen, asombran y/o emocionan: el público. Con el pasar del tiempo se van definiendo cada vez más los roles en el ámbito de la danza. Es así como sale del anonimato el coreógrafo, y el intérprete se hace virtuoso (Guerra y Hernández, 2003); En épocas posteriores surgen también los críticos e investigadores. En la danza escénica se involucran además diferentes elementos de otros lenguajes artísticos, como la plástica, la literatura, lo audiovisual, la música y el teatro.

LA DANZA EN LA HISTORIA
 

En la antigüedad, desde las altas culturas hasta el mundo greco-romano, la danza se produjo de dos formas: danza sagrada o hierática, participando en las ceremonias religiosas, y danza profana destinada a las diversiones públicas y populares. Ya en las llamadas altas culturas (Egipto y Mesopotamia), la danza se desarrolla en forma de arte. Aparece el danzante profesional, creado por la aristocracia y para el espectáculo.

La Biblia nos narra cómo la danza era de uso frecuente entre los hebreos. El propio rey David bailaba delante del Arca. Se sabe que habla danzas sagradas periódicas y danzas misteriosas que formaban parte del culto. Había otras danzas de carácter noble que las vírgenes de Israel ejecutaban en las ceremonias públicas para celebrar acontecimientos importantes, como victorias frente al enemigo, y para ensalzar a los héroes de la patria. Tenían danzas fúnebres, de festival, etc.
De los griegos, pueblo eminentemente culto, se sabe que la danza formaba parte dentro de los planes de educación, es allí, dentro de la antigüedad, donde alcanza su más alto esplendor. Formaba parte no solamente de todas las ceremonias solemnes, religiosas o civiles, sino también de todas las festividades, incluso en los famosos juegos públicos. Algunas danzas griegas se hicieron muy famosas como el ditirambo en honor de Dionisos, en donde un celebrante y 50 danzantes interpretaban el ciclo de la vida, las danzas pírricas de carácter guerrero, las de la inocencia, las del himeneo, las danzas teatrales…
En Roma la danza adquiere importancia cuando conquistan Grecia. Traen maestros griegos y la danza se convierte en una necesidad social. Destacaban las que tenían relación con las bacanales o las fiestas lupercales o de purificación. Solían acabar en orgías. Y algunas, como las del 1 de mayo, fueron suprimidas por el emperador Tiberio.
Con el cristianismo, la danza pasa a estar controlada por la Iglesia y será fundamentalmente religiosa. En la Edad Media abandona los templos para refugiarse en los laicos y aparecen danzas un tanto esperpénticas y macabras como la danza de la muerte o la danza macabra. También en la Edad Media y unidas a los gremios, aparecerán numerosas danzas, muchas de las cuales han llegado hasta nuestros días con pequeñas variaciones, que se ejecutan el día del santo patrono y dentro de la ceremonia religiosa. En el Renacimiento, la danza alcanza una suntuosidad nueva y acrecienta su carácter de espectáculo.
Catalina de Médicis, que destacó ella misma como consumada bailarina, llevó este arte a Francia coreografiado, dando origen al primer ballet. A lo largo de los siglos XIV, XV y XVI, se empieza a conocer la danza dentro de las diversas cortes; así, lo que en un principio eran danzas propias de un país, se exportan e importan a los demás y, prácticamente en todos los paises, encontramos branies, courantes, pavanas, zarabandas, gavotas, chaconas, landiers, saltarellos, allemandes, etc. Y se puede decir que empieza a diferenciarse la danza de la corte de la propiamente popular.
En el siglo xv, el minué con sus reverencias, cortesías y gestos galantes impregnará todas las cortes y relegará la mayor parte de las danzas. En Alemania y a partir de un landier modificado, aparece el vals y, poco a poco, se introduce en todas las cortes europeas. Algo parecido podíamos decir de la polka o de la mazurka. De este modo, el baile en grupo deja paso al baile en pareja.

Tenemos que considerar que el elemento fundamental de la danza está en la propia naturaleza humana: el ritmo, que le viene dado por su propio funcionamiento orgánico, con la respiración y los latidos del corazón. El mismo principio que hace nacer la música en los orígenes de la humanidad, hace también nacer la danza, que están unidas indisolublemente.




 
 

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